, , ,

11 razones, ¡once!, para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh!

dieta adelgazar peso kilos Dra. Silvia Zuluaga Dietética Nutrición Médico mesoterapia Donostia San Sebastián Éibar Irún

¡Shhhhh! Procura no ir propagando a los cuatro vientos que estás a dieta para adelgazar. 

Este es uno de los primeros consejos que os doy en la consulta a los que empezáis una dieta para adelgazar.

Y eso, ¿por qué? ¿¿¿…???

Porque decir que estás a dieta puede parecer una muy buena idea:

«Si lo digo, seguramente me ayudarán».

Sí es posible que haya quien ayude pero… es muy probable también que te encuentres con alguno de estos saboteadores.

Fíjate. Entre las personas de tu entorno te vas a encontrar con:

1. El agente de policía

Tu marido, tu mujer, tu madre…

Se adjudica la función de policía: «¿Pero te vas a comer todo eso? Así no vas a adelgazar. Has entendido mal el tema».

Y entonces te entran las dudas, comes poco, te quedas con hambre y empiezan los picoteíllos: un trocitín de esto, un cachitín de lo otro. (Si quieres saber qué pasa con las cositas pequeñas, puedes leer este artículo: «El mayor enemigo de una dieta para adelgazar».)

2. Tu asesora personal

Te da los consejos que a ella le sirven para manejarse 2 kilos arriba, 2 kilos abajo: «Luego no cenas y así compensas». Lo que pasa es que tú quieres bajar más de 2 kilos, y no es lo mismo. ¿Te acuerdas de «Me he salido de la dieta. Y ahora, ¿cómo compenso?»?

3. La ofendidita

«Chica, es mi cumpleaños, no me harás el desprecio de no comer este pastelito, ¿no?». Y por no hacerle el desprecio a ella, resulta que te perjudicas tú.

¿Qué tal una coartada a mano como «tengo un punto de acidez o de no sé qué me pasa que no tengo el estómago muy allá»?

4. La egoísta

—¿Cómo que hoy no vas a pedir tarta de postre?

—No, hoy no, que me estoy cuidando. Pero pide tú para ti, tranquila. No te preocupes por mí.

—No, si yo solo quiero un trocito de la tuya, yo no quiero la ración entera. Venga, pide, no me dejes a mí sin tarta, no me hagas esto…

Cuando otros deciden por ti: «Hoy te saltas la dieta (porque lo digo yo)»

5. La inquisidora

—¿Y esto puedes? ¿Y esto? Come solo este poquito, no importa que te salgas hoy, no hace falta que seas tan estricta…

Lo que no se puede ni imaginar es lo que te pasa a ti cuando empiezas comiendo un poquito de algo… No tiene ni idea de tu debacle, de que se te abren las compuertas y empiezas comiendo un poco de esto y luego ya no puedes parar. Pero tampoco se lo tienes por qué explicar.

Igual te sirve: «No boicotees mi dieta, por favor».

6. La que habla siempre de dietas

—Pues fulanita… y, oye, le ha ido fenomenal.

Sí, le ha ido fenomenal, porque ha adelgazado 10 kilos. Fenomenal. Solo que ya los ha recuperado, en menos de la mitad de tiempo.

Igual te sirve: ¿Qué hace que una dieta para adelgazar funcione?

7. La indiscreta

Prepárate porque también hay personas indiscretas e insistentes, que te van a poner en el punto de mira.

La persona que se da cuenta de que no has probado el pan y dice bien alto…

—Huy, ¿qué pasa, que estás a dieta?

(Si yo no he dicho nada…)

8. La cuidadora

O, esa otra persona, que con toda la buena intención de ayudarte, dice – también en alto, cómo no—:

—No le sirvas vino que está a dieta. ¿Habrá fruta de postre para ella? Mirad cómo se le nota lo que va adelgazando.

En este momento de tierra trágame, lo mejor que puedes hacer es irte al baño (una manera muy sencilla de salir de apuros), a ver si a la vuelta han cambiado la conversación. No entres al trapo. Como dice una paciente, «si me dejasen en paz…».

O aprovechas para decirles que estás encantada con lo bien que te sientes ahora: «El color del cristal con que se mira»

9. La agorera

Esa que te dice que tras dar a luz te olvides de recuperar tu peso anterior.

O que en la menopausia vas a engordar sí o sí. O… (¡Ay la menopausia!: La menopausia y el peso. ¿Qué le pasa a mi cuerpo, Dra.?)

—¿Para qué vas a hacer dieta?, total, si luego vas a volver a engordar… («Claves para aprender a mantener el peso»)

10. A la que le das pena

Y te trata como si estuvieras sufriendo todo el día. Pobre… Y no hace más que preguntarte y tentarte…

—Esto ya lo podrás comer, ¿no? ¿¡No!?¿Y esto tampoco? Pobre… Todo depende del enfoque: «El color del cristal con que se mira»

11. La envidiosa

A veces también puede llevar un dardo envenenado, esa amiga tuya que siente envidia de lo bien que vas y quiere que falles, para así no sentirse ella tan mal.

Presta atención a las personas de tu entorno

Es posible que puedas poner nombres concretos a esas personas, ¿verdad?

Entrénate las respuestas:

  • Sí, luego cojo una pasta que tienen muy buena pinta
  • No, ahora no me apetece, gracias
  • Ya me gustaría, pero tengo un punto de acidez…
  • Buf, el agua me entra de maravilla

Y procura desviar la conversación hacia otros temas. Cualquier otro tema…

Así que, ya sabes, procura no propagar a los cuatro vientos que estás a dieta.

Y no porque estar a dieta sea malo, todo lo contrario. Pero es que a todo el mundo le gusta hablar de dietas y todo el mundo está listo para darte su consejo. Todo el mundo te va a querer ayudar, cada uno a su manera. Con lo que le funcionó a fulanito, con lo que ha oído en la tele y con lo que le contó su amiga. Es preferible que digas que te estás cuidando; eso descoloca un poco, porque a lo mejor lo que tienes es un problema de salud, y entonces seguir insistiendo puede resultar muy indiscreto.

Que tú estás fenomenal, que has dejado de tomar las pastillas para el ardor de estómago, que te puedes agachar sin dificultad a atarte las botas en lugar de levantar el pie a una silla, que puedes subir escaleras sin asfixiarte y que, de propina, has recuperado un montón de ropa que tenías retirada porque ya no entrabas y que, por suerte, todavía no está desfasada.

Que tú te encuentras de maravilla: «¡Qué bien me siento! ¡Cuánto he aprendido!»

Así que aprovecha cuando estés con gente para hablar de otros temas interesantes o para echar unas risas, pero no para hablar de dietas ni de peso: «Cenología – Salvemos las cenas»

Además de los artículos a los que has podido acceder más arriba, aquí te dejo otros artículos que te pueden interesar:

14 comentarios
  1. Enara
    Enara Dice:

    La verdad que me ha parecido muy divertido,dentro de las grandes. Verdades que dices en este articulo.Al final parece que el mundo entero esta contra ti mientras tu estas luchando contra tu obesidad.Una vez mas grandes consejos Silvia.mil gracias por ellos.Me gusta,el punto de acidez………..

    Responder
      • Charo
        Charo Dice:

        Hola Silvia, la verdad es que de las 11 razones creo que a casi todo el mundo le habra coincidido dar con alguna de ellas, estan clavaditas a lo que nos ocurre el dia a dia cuando empiezas una dieta. Yo he empezado a salvar algunas situaciones que indicas gracias a tus consejos.
        Me alegro mucho de contar con tu ayuda y sobre todo de tenerte ahi cada vez que me surge una duda aunque a veces parezcan cosas sin importancia.
        Un saludo y un fuerte abrazo.

        Responder
  2. Ainhoa
    Ainhoa Dice:

    Cierto que mejor no decir nada, porque siempre alguien tiene algo que decir y casi nunca ayuda lo que te dicen… te miran con cara de pena cuando lo que haces (estando a dieta) es cuidar tu salud

    Responder

Trackbacks y pingbacks

  1. […] 11 razones, ¡once! para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh! […]

  2. […] 11 razones, ¡once!, para no decir que estás a dieta para adelgazar ¡Shhhhh! […]

  3. […] 11 razones, ¡once! para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh! […]

  4. […] 11 razones, ¡once!, para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh! […]

  5. […] ¡Ah! Igual te viene bien también leer este otro artículo: 11 razones, ¡once! para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh! […]

  6. […]  «11 razones, ¡once!, para no decir que estás a dieta para adelgazar. ¡Shhhhh!» […]

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *