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En casa no se han dado cuenta de que estoy a dieta. ¿Te lo puedes creer?

En casa no se han dado cuenta de que estoy a dieta

En casa no se han dado cuenta de que estoy a dieta. ¿Te lo puedes creer?

La persona que me hizo este comentario tenía una sonrisa divertida según me iba contando que había seguido mis indicaciones y sobre todo la de no ir propagando a los cuatro vientos que se había puesto a dieta.

Te hice caso, no he dicho nada a nadie, ¡un puntazo! Estoy encantada porque me he quitado todas las «interferencias», las de casa y las de fuera.

Y por «interferencias» me explica que se refiere a todos esos comentarios que suscita la expresión «estoy a dieta».  Desde un «¿vas a empezar justo hoy que tenemos comida?» a «no me vas a hacer el feo de brindar con agua en mi cumpleaños, ¿no?», pasando por «pues yo no ceno y a mi me va fenomenal», y tantos otros.

Esta vez había decidido no decir a los de casa, ni a nadie, que estaba a dieta.

Claro, que también ha sido fácil porque el menú es el mismo para todos; comemos a la vez, cuando toca verdura, verdura y cuando toca pasta, pasta. Todos el mismo menú, que es en lo que se fijan.

No digas que estás a dieta

«Procura no decir que estás a dieta»

Este es uno  de los primeros consejos que os doy cuando estáis preparados para empezar.

Porque aunque a ti te parezca que decirlo puede concienciar a los de tu alrededor a ayudarte, en la mayoría de ocasiones sucede todo lo contrario. No me preguntes porqué pero es como si les dieras pena. Ay, pobre, parece que piensan. Y se adjudican quitarte ese «sufrimiento» con un «venga, sí, come estas patatitas que están superricas» o  «esta tarta de manzana ya podrás» o «chica, ya te privarás mañana (que yo no te veo)».

Y, encima, a partir de ahí, las conversaciones giran en torno a dietas, peso, siluetas, lo que fulanito come o deja de comer. ¡Vaya plan!

Ventajas: Pasar desapercibida

En una comida familiar, una prima dijo que estaba a dieta y no le dejaron en paz en toda la comida. Menos mal que yo no dije nada

Aquí tienes algunas de las ventajas de no decir que estás a dieta:

  • Como bien, no hablo de ello y no tengo que dar explicaciones. Es una liberación tal…
  • No tengo que estar continuamente respondiendo a preguntas del tipo: esto puedes…
  • Mi vida no gira en torno a estar a dieta.
  • No soy motivo de compasión, en plan pobrecita…
  • Cuando digo no a algo lo digo tan natural como las personas que no están a dieta y dicen no.

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2 comentarios
  1. Charo
    Charo Dice:

    Buenas Silvia, la verdad que es un consejo que funciona, porque cuando empecé la dieta contigo es algo que me comentaste y lo puse en práctica.
    Te libera mucho y al ser las comidas del día a día es más sencillo.
    No hay que olvidar que de vez en cuando hay que saber decir que no con mucho cuidado.
    Gracias por tus blogs.
    Son estupendos.

    Responder

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